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12/06/2004

Desorden ambiental

Por Antonio Corbalán Sánchez

“Llegó tu hora, virgen; serás profanada, llegarán las caravanas de Europa para mofarse de ti... colocarán las telas anaranjadas de sus camping en los pliegues de tu falda ocre y cenicienta...” son unos versos escritos en 1962 por Luis Martín-Santos, escritor de Almería (1924-1964), y me da pie para situar la realidad de la costa murciana actual y la desaforada vitalidad del consorcio, colaboración del Gobierno Murciano con las inmobiliarias costeras
El párrafo de Martín- Santos pertenece al Relato “Condenada belleza del mundo” y era una visión futurista de lo se convertirían los campos de Almería, la proliferación del turismo y el desarrollo urbanístico a lo largo de su costa.En rueda de prensa Pedro García, delegado de ANSE, Asociación Naturalista del Sureste Español, lo decía claramente, “Hay cierta dejadez en el Gobierno Regional en el control y vigilancia de los proyectos urbanísticos, para que sean respetuosos con la ordenación del paisaje, zonas de parques naturales y del medio ambiente”.Con la declaración del ecologista, recibimos la sensación que el consejero Sr. Márquez, con sus declaraciones en la Asamblea Regional, tiene quien le organiza, a golpe de peticiones las zonas de las playas y riberas del contorno geográfico de la Comunidad.No es de recibo, que con la cantidad de tinta derramada en artículos de prensa, quejas de las Asociaciones de Vecinos por el desaforado y masificado urbanismo de La Manga, hoy podamos contar más de 20 plumas de empresas de construcción, 20 complejos de viviendas en construcción rondando los terrenos del Puerto de Tomas Maestre.Con la densidad del espacio construido, se están dando los pasos correctos, necesarios para que sea de obligado cumplimiento e irreversible abrir la Manga por su lado Norte, lo que supondría que miles de vehículos de motor pisarán el parque natural de las salinas de San Pedro del Pinatar, secando la zona de humedad de esta parte de Europa con el Parque de Doñana y todo con la única finalidad social y económica de generar beneficios económicos, rompiendo la armonía natural del Oasis, para vender con el reclamo más casas y ganar más millones.Poco queda para que los veraneantes de la zona norte de La Manga, durante los meses de canícula se vean reflejados en la película de atascos a la salida y entrada a Chicago, Los Ángeles, etc. Este verano me dicen que tardaban 35 minutos desde el ancla de la entrada hasta la plaza de Bohemia y algunos paraban en el Restaurante “El Titi” llamaban a la familia y se quedaban a comer. Otros más listos, quedan con la familia en el restaurante y así se reparte el camino, después tras el postre, cogen el coche y vuelven a casa juntos y sin prisa.Como decía Luis Martín-Santos en el 1962, “A la Manga le ha llegado su hora... Será profanada...”

EL FARO, 2 de diciembre de 2004